Bosque Nuboso de Monteverde (Costa Rica)

Puente colgante Reserva Bosque Nuboso

En la anterior entrada nos quedábamos visitando El Volcán Rincón de La Vieja, en la montañosa zona norte de Costa Rica. Desde esta zona nos trasladamos hoy en un viaje por carretera de unas dos horas y media hasta la montañosa Santa Elena, población aislada que vive del turismo principalmente debido a la Reserva del Bosque Nuboso de Monteverde, y otros parques privados similares en la zona.

El camino hacia Santa Elena

Ya hablamos un poco sobre el camino en la anterior entrada pero ampliamos un poco más.

El camino para llegar aquí fue el más accidentado de toda Costa Rica y es que las carreteras en determinados tramos estaban sin asfaltar, por lo que los barrizales son comunes. Es aquí en Monteverde donde al buscar información sobre el alquiler del coche siempre decían que era complicado el acceso y por eso se recomendaba un 4×4.

Creemos que tienen razón y aunque puedas pasar con coche como hacen muchos locales, al estar de viaje es mucho más seguro ir en un 4×4 para evitarte sustos o complicaciones innecesarias.

Este asunto de las infraestructuras por lo visto es algo que no preocupa a los habitantes de la zona puesto que de esta manera, y a pesar de vivir del turismo, no quieren que el acceso sea tan fácil para evitar así convertirlo en un turismo más masificado -aunque realmente ya lo está, ya que el pueblo está plagado de hoteles, hostels y restauración para el turista-.

Es sobre todo una zona más dirigida a montañeros y senderistas acostumbrados a ello, aunque ya os decimos, las rutas no son nada complicadas, al menos las que tuvimos acceso.

Centrándonos en la visita, llegamos a Santa Elena anocheciendo, queríamos llegar antes de que se fuese la luz para evitar como decíamos, esas carreteras peligrosas por la noche. Aunque no pasó nada, ya tuvimos suficiente con recorrer las montañas con niebla en el primer día que pisamos Costa Rica.

Alojamiento en Santa Elena

Nos alojamos en el Hostel Cabinas Al Golfo (ver en booking), tiene una vista de todo el valle y parte de la localidad. Cuando llegamos no pudimos disfrutar mucho de ellas aunque prometían, con lo que las dejamos para el día siguiente.

Hay posibilidad de habitaciones compartidas o no y los baños siempre son compartidos, con otra habitación más o más gente, según la opción escogida.

El hostel estaba bien, incluía mantas en la habitación ya que es una zona en la que sopla mucho el viento y en la que la lluvia es casi perenne, de ahí su espectacular flora. En cuanto a la recepción fue amable, por lo que no nos podemos quejar de nada.

Cuenta con cocina común y desayuno incluido en nuestro caso. La cocina no es la mejor del mundo y no esta perfectamente aislada pero cumple su función. Nosotros hicimos uso de ella y no nos faltón nada. Como datos: hay frigorífico, diferentes cubos para reciclar la basura, unas cuentas mesas, utensilios de cocina… como decimos, cumple.

El desayuno se da en la terraza que además de mesas y sillas en el exterior cuenta con un pequeño bar, esta vez bien aislado.

Además el Hotel tiene dos pisos. Se puede subir a la segunda planta. Allí encontrarás sillas y mesas donde poder leer contemplando el paisaje pero esta vez tras los cristales resguardado del mal tiempo. Ten en cuenta que además hay habitaciones con lo que no es lugar para montar una fiesta.

Cabe destacar que no dispone de parking con lo que te toca buscar sitio por los alrededores. Normalmente es fácil. Nosotros no tuvimos problemas más que alguna vuelta que otra la tarde/noche que llegamos pero sin problemas.

La habitación bonita no era la verdad pero si que era muy grande y espaciosa. No tenía ventanas al exterior, las únicas ventanas que tenía daban a un pasillo interior donde estaban los lavabos y podías ver a los vecinos.

La verdad es que suena poco atractivo pero realmente nuestra idea de los hoteles es dormir y descansar, y eso lo conseguimos. Obviamente Cabinas al Golf tiene mejores habitaciones, con vistas etc ya depende del presupuesto de cada uno.

Nuestra estancia aquí será de dos noches, ya que teníamos planificada la visita al Bosque Nuboso de Monteverde y una excursión de tirolina o canopy con Selvatura Park al día siguiente, pensando que no nos daría tiempo todo en el mismo día pero nos equivocamos.

Comienzo de un nuevo día 

Al día siguiente, nos levantamos dispuestos a coger el día con ganas, empezando por el desayuno americano típico: sucedáneo de zumo, tortítas, fruta. El desayuno se da en el pequeño bar de la terraza como ya hemos comentado.

De aquí nos dirigimos a la Reserva del Bosque Nuboso de Monteverde, a unos 13 km de la localidad de Santa Elena, bajo una lluvia (de nuevo) intermitente. Como véis esta parte del viaje hemos tenido al agua de compañera todo el rato. Los ponchos que compramos los rentabilizamos con creces. Podéis ver el material que llevamos en la guía de viaje de Costa Rica.

Reserva del Bosque Nuboso de Monteverde

Las carreteras para llegar a la Reserva del Bosque Nuboso también son complicadas. Como ya hemos comentado, toda la zona de Monteverde lo es con lo que paciencia. Pero volvemos a repetir, sin miedo que se llega.

Una vez allí no encontramos un parking como tal con lo que dejamos el coche en un lateral cerca de la entrada de la misma forma que había otros y allí seguía a la salida.

A la llegada a la recepción ha sido el único lugar donde nos han explicado posibles rutas dentro del parque, recomendaciones, folleto informativo típico, etc. Como se nota que es una reserva privada (20$/persona, horario: 7 a 16h).

Os dejamos un mapa creado por nosotros del parque para que tengáis toda la información posible antes de la llegada que siempre viene bien. Lo podéis descargaren nuestro Dropbox desde aquí.

Esta reserva se ha convertido en la más grande de la zona con la vegetación propia de la zona montañosa, con especies de más de 100 mamíferos y otras tantas de anfibios, pudiendo encontrar hasta jaguares o monos capuchinos (aunque nosotros no vimos apenas animales) teniendo además más de 500 variedades de orquídeas.

Los senderos posibles

El parque cuenta con varios senderos detallados en el mapa que te dan a la entrada. Estos se pueden seguir fácilmente y conectan unos con otros. La reserva es un lugar muy húmedo, con lluvia y niebla, que como digo nos tocó de nuevo haciéndose cada vez más constante, así que chubasquero y a intentar disfrutar de algo.

Los miradores

Hay varios miradores pero en nuestro caso había unas nubes tan bajas y con cierta niebla, es una zona montañosa como os recuerdo, por lo que no pudimos ver nada, literalmente una pena la verdad pero por algo tiene ese nombre ¿no? jajaja.

En determinado sendero se cruza un puente colgante de 40 metros de longitud, que hace de él la típica estampa del parque. No tardamos más de 2 horas y lo alargamos porque repetimos determinados tramos de senderos -somos así de masocas- ya que no teníamos nada más planeado para el día pensando que sería más largo y cansado…

De vuelta al Hotel

Después de pasar la mañana en el parque decidimos ir a comer a la cocina del hotel aprovechando que hay un supermercado a un par de calles y pasar la tarde de descanso y dando una vuelta por el pueblo.

El pueblo de Santa Elena no tiene mucho que aportar, la verdad. Si que hemos mencionado que es turístico pero no es muy bonito la verdad pero decidimos dar una vuelta andado para descubrir más cosas sobre él.

Lo más llamativo era el “centro comercial” que tenía poco más abajo donde podéis encontrar tiendas de todo tipo, ya sea de comida o para regalos. Lo que más gracia nos hizo fue el enorme oso perezoso que tenía pintado uno de los edificios dándote la bienvenida al complejo.

Reserva Santa Elena

En la misma zona podéis encontrar la Reserva Santa Elena, de similares características, ya que cuenta con el mismo sistema nuboso propiciando esa diversidad de plantas y dando ese aspecto tan húmedo y verde. El coste es de $33, la visita general. En nuestro caso, decidimos no hacerla porque sería muy similar a la de Monteverde y nos ahorrábamos esos dólares.

Selvatura Park

Al día siguiente nos dirigimos, ya con todos los bártulos recogidos, hacia Selvatura Park, donde nos esperaba una de las actividades más conocidas de la zona, ¡el canopy! (tirolina).

Este parque cuenta con una extensión de más de 15 saltos, incluído un tarzán pero esto lo veremos en otra entrada diferente para no alargarnos mucho en esta y poder entrar más en detalle en cuanto a la reserva, acceso y recorrido.

Si tenéis cualquier duda o aspecto que comentar decidnos en los comentarios.

Recordaros que podéis ver el itinerario completo del viaje en Guía de viaje itinerario de 13 días.

¡Pura Vida, Nómadas!

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